Comienza nuestro blog casi al mismo tiempo que 2017.

Mientras que el nuevo año nos trae algo que no es tan nuevo, la temida cuesta de enero, nuestro blog por el contrario os invita a conseguir que esta cuesta no sea más empinada para unos que para otros, y que tampoco lo sean la de febrero, ni la de marzo…

“No hay consejo mejor que la toma de conciencia”. Luis Cayo, Presidente del CERMI.

Una reflexión, una opinión autorizada y mucha concienciación para este año nuevo.

Quizá alguno de vosotros crea que exageramos, pero no es así. Con el firme propósito de trabajar por la normalización y la inclusión de todas las personas, de conseguir eliminar cuestas y otras barreras, hemos puesto a disposición de D. Luis Cayo, presidente del CERMI, nuestro blog.

Para GlobalEventium es un verdadero privilegio contar con su autorizada opinión a través de esta entrevista. Y es que es imprescindible que a la hora de organizar nuestros eventos tengamos en cuenta, que sólo hay un camino, LA NORMALIZACION.

Una entrevista que nos hará reflexionar y apostar por trabajar desde el diseño, teniendo en cuenta la diversidad y las diferentes capacidades, y respetando la autonomía de cada asistente a nuestros actos.

GlobalEventium reconoce y agradece la gran labor del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y la atención y colaboración de su Presidente D. Luis Cayo, al concedernos esta entrevista.

ENTREVISTA CON LUIS CAYO PÉREZ BUENO, PRESIDENTE DEL CERMI

Para GlobalEventium, enero 2017

  • ¿ Cuál es la labor fundamental de CERMI?

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), creado ahora hace 20 años, es la expresión de la sociedad civil española articulada en torno a la discapacidad, que tiene como misión incidir ante quienes toman las decisiones para que esta realidad personal y social esté en mejores posiciones en la agenda política, siempre desde un enfoque de derechos humanos, inclusión y bienestar. Somos la representación política del movimiento español de derechos humanos de las personas con discapacidad y sus familias.

  • ¿Cuál es el estado actual de la discapacidad en nuestro país?

Somos, las personas con discapacidad en España, una minoría, históricamente discreta y aislada, en posiciones periféricas, sometida a condiciones estructurales y sistemáticas de exclusión y discriminación. Estamos en pleno proceso de emancipación como grupo, tratando de acercarnos a la normalidad cívica, en el que la discapacidad, no sea más que una nota de diversidad humana, sin consecuencias limitativas para el acceso a bienes sociales y al ejercicio de derechos. Siempre nos han tocado malos tiempos en los que vivir, pero en este caso tratamos de forzar un cambio climático, favorable. Libramos una buena pelea.

  • ¿En qué medida han afectado los recortes presupuestarios, sobre todo a las organizaciones como CERMI?

No es tanto lo que repercuta en las organizaciones, sino en las personas y familias. Las entidades sociales de la discapacidad solo somos un instrumento al servicio de algo mucho mayor y más valioso; la gente con discapacidad, su noble causa, sus derechos e inclusión. Como decía antes hemos estado siempre en situación frágil, precaria, siendo vulnerables social, civil y económicamente. Los “organismos” vulnerables acusan más las malas condiciones ambientales, como es una crisis económica de la intensidad y alcance de la que hemos vivido, y estamos viviendo aún. Nos flagela más cruelmente. Tenemos menor resistencia y el daño es, por ende mayor. Hemos pagado también más por la crisis, cuando siempre hemos tenido menos.

  • ¿Es una buena Ley la de Dependencia?

Sí, pero no así; globalmente sí, aunque tiene pecados originales; de modelo, nació antigua; pero aun así, el juicio es que fue un avance, una paso adelante. Lo que no ha sido bueno, más bien devastador, ha sido su despliegue, la no voluntad de llevar a la práctica lo que ésta ordenaba. Los poderes públicos, los gobiernos, las comunidades autónomas, han cometido un delito contra lo social, al no llevar esta Ley a su máxima expresión y potencial, diez años después.

  • ¿Crees que los Medios de Comunicación hacen su labor de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de fomentar la plena inclusión y la normalización de las personas con discapacidad?

Los medios de comunicación son el espejo empañado de la vida social. No son mejor que aquello que reflejan, a veces son hasta peor. Son algo que está ahí, que hemos de tratar para que cambien, que se acerquen a la discapacidad con otra mirada, pero sin obsesionarnos; hay vida más allá de los medios, y vida buena e inteligente. Además, hoy el acceso a los medios es más democrático, más colectivo, está más comunitarizado. Si no nos gustan los que existen o cómo nos proyectan o nos ocultan, generemos otros medios, distintos, alternativos. La comunicación no puede estar en manos de unos pocos, hoy puede y debe estar en manos colectivas.

  • ¿Crees que la comunicación, los eventos y los actos en general, son plenamente accesibles o aún queda mucho por hacer en éste sentido?

No es creencia, es triste comprobación, es convicción firme, tras experiencias continuas desalentadoras; están muy lejos de ser accesibles, más lejos aún de ser inclusivos. La brecha es enorme y no me consta que se haga mucho por reducirla. Apelaría a los profesionales de eventos para que asuman esta orientación; la inclusión plena y completa de la diversidad, mejorará su profesión, su actividad y medio de vida, y la comunidad a la que sirven.

  • ¿Podrías darnos alguna recomendación a todos los que nos dedicamos a la organización de eventos y a la comunicación, para acelerar este proceso adaptativo?

No hay consejo mejor que la toma de conciencia. Pensar que la sociedad, la comunidad, por fortuna, es diversa. Está atravesada de diversidad, de diferencias enriquecedoras, y que los actos públicos, los eventos sociales, etc., se han de parecer a lo mejor de la comunidad en la que se producen. La vida social es la tarjeta de presentación, el traje de gala de una comunidad, y ha de esmerarse para que todos sus miembros se sientan cómodos, representados y partícipes, en definitiva componentes valiosos de una comunidad entendida como proyecto sugestivo de vida en común.