Las diferencias culturales marcan el protocolo a seguir en las relaciones personales, sociales y profesionales.

Por motivos personales/profesionales  estoy pasando una temporada en Lisboa.  Es bonito nuestro país vecino, la verdad. Y los portugueses, concretamente, aún lo son más.  Personas amables, cordiales y muy educadas. Llama la atención la facilidad que tienen para hablar otros idiomas; perfecto acento inglés, hablan un correcto francés, y  el español… no os digo nada. Ya lo decía Fernando Pessoa en sus apuntes  “Lisboa, o que o turista deve ver”Lisboa, desembarcar é fácil e relativamente rápido…. No exterior de a Alfándega há um pequenho posto de controle que vem mesmo a propósito, pois controla o transporte de bagagens… Os funcionários sao competentíssimos e falam várias línguas..

     España y Portugal. Como estamos  tan cerca, y el idioma es tan parecido, la tendencia es pensar que somos iguales;   el idioma, la cultura y las costumbres… Pero no.

Uno de los motivos por los que estoy aquí, es para perfeccionar mi portugués, así es que procuro estar con portugueses el tiempo que puedo (harto difícil, por otro lado, porque en las calles se oye hablar más español que en la Gran Vía de Madrid…). Salgo todos los días a pasear a mi perra, que me ha acompañado en esta aventura, y coincido  en San Pedro de Alcántara, todas la mañanas,  con las mismas personas;  Bruno, Lola, Paulo y D. Francisco… D. Francisco tendrá aproximadamente  unos 70-75 años.  La situación graciosa se produjo cuando Lola, originaria de México y tras una semana en Lisboa, muy contenta por sus avances en portugués,  saludó con  un cantarín… Bom día, Dom Francisco!!!. La respuesta fue una gran carcajada por los allí presentes.  En Portugal, el tratamiento de “Dom” o “D.” se reserva para las personas con título nobiliario o para el tratamiento de personalidades  eclesiásticas… ninguno de los casos aplicables al “Senhor Francisco Olivera”

     Tratamiento

Según la RAE,  el tratamiento es el Título que se da a una persona por cortesía o en función de su cargo o condición. Expresa cortesía y respeto. Aprovechando esta situación, nos gustaría recordar de forma rápida, la clasificación básica de los tratamientos en España, aunque alguno no sea de uso frecuente:

  • Majestad, tratamiento con el que nos dirigimos a los Reyes. Se puede sustituir por la palabra Señor o Señora.
  • Alteza Real, destinado a las hijas de los Reyes y a los Infantes de España
  • Excelencia ó Excelentísimo/a Senhor/a, tratamiento usado por los antiguos Reyes de la Corona de Aragón, hoy en día menos utilizado, sobre todo a partir del año 2005 con la aprobación del Código de Buen Gobierno . Hay varias teorías en su aplicación.
    • Ilustrísimo Señor que corresponde a determinadas categorías de la Administración Pública y de la carrera diplomática, y a diferentes cargos, como por ejemplo Subsecretarios, Secretarios Generales, Directores Generales, Subdelegados de Gobierno…, entre otros.
  • Señoría. En la práctica se aplica casi exclusivamente en la cortesía judicial y parlamentaria

Salvo que seas profesional del protocolo, estos tratamientos no se utilizan habitualmente. En caso de necesidad,  nuestro consejo es que acudas a un profesional para  valorar el caso concreto.

En las relaciones más comunes, ya sean  personales, sociales o profesionales, el tratamiento más habitual  es la utilización del Don y Doña,  que históricamente correspondía a personas que estaban en posesión de algún título académico, aunque hoy en día es extensivo a todas las personas, ( sobre todo en el ámbito profesional).  Lo que tiene que tenerse en cuenta, y que es un error bastante común, es que debe aplicarse siempre inmediatamente antes del nombre de pila, por ejemplo,  D. Javier. En caso de conocer solo el apellido, se utilizará directamente Señor ó Sr. Por ejemplo, Sr. Rodríguez y nunca  Sr. Luis

En este caso, tanto en conversación como por escrito, se utilizará el tratamiento de Usted.

Existen otros tratamientos específicos por ejemplo para autoridades eclesiásticas.

En un análisis comparativo,  en Portugal , el tratamiento en el ámbito profesional a un desconocido  es de “Senhor”  o “Senhora D”. seguidas de nombre y apellido, o solo del apellido, pero no con el nombre de pila. Por ejemplo, Senhor Francisco Olivera o Senhor Olivera. Como curiosidad, en femenino no  hay que olvidar la expresión Senhora D. (“dona”)

Como ya he dicho antes, el “Dom” o  “D” o “Dona” solo se utiliza para personas con título nobiliario o para tratamiento de personalidades eclesiásticas.

Es importante destacar que en Portugal los títulos académicos están todavía muy valorados, de forma que es habitual añadir a los términos “Senhor” ó “Senhora” el respectivo título académico. Por ejemplo, Senhor Engº Nuno Carvalho, Senhora Drª Estela Alves. Se atribuye el título de Dr/Dr.ª/Eng./Eng.ª/ Arq./ Arqª  para las personas con un título académico de licenciatura.

Y atención, porque en Portugal solo se tutea a familiares, amigos y personas muy próximas,  y no se utiliza en el ámbito profesional ( salvo que exista mucha confianza)

Evidentemente, como en España, existen tratamientos honoríficos aplicables a personas que poseen determinados cargos, pero que no es el caso que nos ocupa.

     Con ésto, queremos recordar la importancia del protocolo en la comunicación  y la importancia de la comunicación en el protocolo ya sea en las relaciones personales,  sociales o  profesionales.

      La utilización correcta del protocolo es un elemento diferenciador que muestra conocimiento, buena educación y sobre todo, respeto.

 

Cristina Álvarez

Bibliografía. Protocolo Empresarial. Cristina Fernandes